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May 12, 2012
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Había una sombra rosada en el agua, se movía con rapidez y agilidad. La seguí. Una piedra se desprendió dl techo de la cueva, atrapando a la sombra, y me acerqué. En la oscuridad, solo vislumbraba dos esferas del color del mar cuando atardece y el sol se baña en las aguas del Mediterráneo. Fui a tocar las esferas. Para mi sorpresa, sabían mi nombre.


-¿Baian?.- a pesar de tener a la sombra cerca, su voz sonaba lejana.- ¿Estas despierto?

-¿Cómo?

-¡Qué te levantes, tarado!- Kanon arrojó un almohadón a su hermano.

-Hhh..pero qué…?¿Sabes qué hora es?! – dijo Baian saltando en su propia cama-  Las seis de la mañana?

-Anda, que listo, ¿Y cómo lo supiste?- preguntó el mayor.

-Así.- respondió el otro mostrándole las palmas de las manos.

-Está como una cabra…Venga, vamos si no quieres que la abuela te dé con una vara .-dicho esto jaló a su hermano del pelo y le hizo salir de la cama.

-Ah! Ya no soy un enano como para que me trates asi! .- se quejaba el otro, que andaba a trompicones detrás de su hermano.

-¿Ya se levantaron? Vuestro padre se ha ido hace rato, no podía esperar a que os decidierais despertar.- Stella, la madre, estaba en la cocina supervisando a las cocineras.

-Madre, buenos días. Ya nos vamos.- El joven Baian caminaba hacia la puerta como un zombi.

-¿Enserio vas a salir así enano?.- Kanon agarró a su hermano, pensaba marchar a la calle semidesnudo y descalzo.

-Tu ha sido quien me ha sacado de la cama sin preguntar!! Hasta las nueve sabes que no soy persona!!.- se defendió el pequeño.

-Se acabó, vayan a cambiarse y márchense de aquí, que no dejan a estas señoras trabajar.- Stella perdía rápido la paciencia.


Ambos hermano volvieron a su cuarto. Hicieron sus camas y se vistieron de forma sencilla. Iban a ir al mercado, como de costumbre, a ayudar a su padre, allí la gente iba de un lado a otro sin parar, sin pausa pero sin prisa, paraban cada dos por tres a saludar a un vecino o se detenían a ver un puesto.

A los chicos les gustaba ese lugar, y sobretodo el puerto, que algún día, sería de ellos.
Rápidamente, los dos se perdían en sus pensamientos y si no fuera por la abuela, que se asomó por la ventana, allí se quedarían todo el día.


-¿Es que pensáis gandulear todo el día?.- La anciana voz de Evangelina sacó a los chicos de sus sueños.

-Abuela por favor! No le digas nada a nuestra madre!.- suplicaba el menor de los hermanos.

-Da igual, Baian, nos escapamos por la ventana y como si nada.- dijo sin preocupaciones Kanon.

-De ningún modo os delataría niños, vamos, salgan rápido.- La abuela Evangelina había sido muy rebelde en su juventud y siempre dejaba que sus nietos hicieran lo que quisiesen.

-Gracias abu.- dijo Baian saltando primero por la ventana, y comenzó a correr hacia la puerta.



Kanon saltó detrás y dio también las gracias con la mirada pues sabía que si dejaba a su hermano solo correr por la cuesta que lleva a mercado, una de dos, o tropezaba con algo, o con alguien, y entonces si tendrían un problema.

Una vez que alcanzó a su hermano, Kanon no le quitaba la vista de encima, había mucha gente y sabía que Baian se perdería.



-Recuerda que hay que llegar al puerto.- decía Kanon de forma insistente a su hermano.

-Si, si, que no me voy  perder.- O eso era lo que él creía, miraba a todos lazos viendo con que distraerse.



Se formaban corros de personas alrededor de muchos puestos, o simplemente en mitad de la avenida, que se paraban a charlar.

El mercado estaba abarrotado; ambos hermanos se tomaron de la mano. Cada pocos pasos chocaban con alguien y corrían el riesgo de pisar los puestos del suelo. Kanon no se podía imaginar por qué ese día estaba todo tan lleno. El chico peliazul se quejaba e iba tirando de su hermano. Baian se había fijado en un punto a lo lejos. En un ala de la avenida había un tablado más alto que los demás, donde había subidas un grupo de personas. Kanon se fijó en el mismo punto.



-Puede que sean…- empezó a decir el mayor.

-¿Quiénes son, Kanon?.- preguntó el menor.

-Son esclavos, Baian.



El chico moreno se soltó del agarre de su hermano y, esquivando gente,  se acercó todo lo que pudo al tablado, que de cerca, estaba más elevado de lo que creyó en un principio.



-¡Baian, no te- (pero antes de que quisiera, ya le había perdido de vista)- acerques…¡Es increíble, ni que tuviera diez años!



Baian se había abierto paso entre la gente para poder llegar al borde del tablado, el sol comenzaba a hacerse notar ya a esa hora y la aglomeración de gente acentuaba la sensación de bochorno. Consiguió llegar a la primera fila, después de atravesar al mar de gente.
Sentía toda la ropa pegada a su cuerpo y su largo flequillo le tapaba la visión. Con una mano se lo retiró de la cara y enfocó la vista.

Un hombre de muy mal aspecto; desaliñado en su forma de vestir y basto en su forma de hablar, era el que tenía a toda esa gente agolpada. Baian no le podía comprender, ¿enserio estaba incitando ese hombre a comprar personas?



-Venga chico, ¿no me digas que no son una preciosidad? – el hombre captó la atención de Baian.-  Además, saben hacer de todo.


El hombre le estaba señalando con los brazos abiertos a un grupito de chicas jóvenes, que podrían tener la misma edad que Baian o su hermano.
Ninguna de ellas le miraba, al principio claro, porque cuando Ella levantó su vista, provocó un estado de deja vu en el chico.



Una sombra rosada… ella tenía el cabello  del rosa de las flores que crecen en los prados en primavera, dos esferas del color del mar cuando atardece… sus ojos eran un pozo sin fondo del color del atardecer.
Era ella, era la sombra de agua que había visto en sus sueños, la que había perseguido insistentemente y acababa por desaparecer (Bueno, eso fue por la culpa de Kanon…). La esclava se le quedó mirando, el calor había dejado al pobre chico medio mareado.



-¡Al fin te encuentro, maldito enano!¡¿Tienes idea de la hora qué es? Padre nos va a castigar si no llegamos ya! .-Los ladridos del peliazul no causaron ningún efecto en el moreno  .- Baian, ¿estas bien?

-Eh, ¿qué?.- mira a su hermano .- No, espera un momento Kanon, por favor…- esta vez s estaba mareado.

-¿Qué pasa contigo? .- dijo agarrándole por los hombros.

-Mira, mira a esa chica, ¿la ves? Pues, .- paró para recobrar un poco de compostura.- pues algo me dice que la saque de aquí.

-¿Estas enfermo?

-Kanon, lo voy a hacer.

-Estas enfermo,si..- hizo una pausa.- venga, al puerto… ¡Vámonos Baian!

-¡Vueno! Pero ¿a quien tengo aquí? Pero si es el hijo mayor de los micénicos! .- El hombre que vendía esclavos se acercó a Kanon.- ¿es tu hermano? ¿no me lo vas a presentar?

-Kuiros, ¿tu de nuevo por aquí? Ya sabes que no eres bienvenido… ¡Has causado daños a las personas que viven aquí!

-Oh vamos, tu no sabes nada de mi… lo que te hayan contado, no le eches cuenta.- dijo Kuiros pasando amistosamente un brazo por los hombros de Kanon, quien, se apartó de él en el acto.

-Márchate, o mejor aun, libera a estas personas .-Kanon señaló con la cabeza a las tablas.

-No puedes pedirme que haga eso, niño.- la cara del mercader cambió rápidamente.



La tensión entre ellos podía cortarse con un cuchillo.
Baian se había acercado a la chica mientras los otros conversaban.



-¿Cómo te llamas?.- le preguntó.

-¿Acaso importa?.- respondió ella de forma brusca, para sorpresa del otro.



Pero Baian no buscaba saber su nombre, solo quiso escuchar su voz, era lo único que le faltaba para asegurarse de que era la chica que creyó haber visto en su sueño. A pesar de tal contestación, su voz sonó melancólica, pero tenía un tono agradable y posiblemente cálido.

Kanon lanzaba miradas furtivas a Kuiros, mientras este se alejaba de él e intentaba calmar a la multitus de gente que se había agolpado a su alrededor. Había vuelto a perder de vista a su hermano.



-Mierda…- trató de ponerse de puntillas y mirar a lo lejos sin contar con que estaba a unos pasos de él.

-Voy a sacarte de aquí.- susurró a los pies de la chica.

-¿Cómo…?.- antes de que ella se diera cuenta, él se había subido a su lado y la cargó en brazos .-¿Pero qué crees que haces?

-Lo primero, salir de aquí .-saltó de la  tabla con ella en brazos y echó a correr , con dirección al centro del pueblo.

-¿Me estas robando lo sabes?.- dijo ella, poco convencida.

-Te estoy regalando una vida.- le dijo él, totalmente convencido.
NYAAAAAAAAAAAAA!!! Jamás pensé enrollarme tanto xD Parezco una persiana(?)
Hago un resumen si aun no lo has leido -w-
Baian y Kanon son hermanos, son los hijos de una familia micenica dueña de un puerto, y ellos deben ir al puerto a buscar a su padre, pero, cuando llegan al mercado, esta todo abarrotado de gente, y descubren que se estan vendiendo esclavos. Una esclava aparece en un sueño de Baian y~ bueno, es obvio lo que pasa pero no voy a hacer spam e_e
Aunque ella no dice aun su nombre, en la INTRO aparece n_n

Kanon y Baian pertenecen a Masami Kurumada, Saint Seiya~
Eos es mi OC :dummy:
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